Cuando la Dieta es Emocional

En los últimos 50 años la comida se relacionó con la ansiedad y por supuesto con las emociones en general. A partir de este conocimiento la industria de la alimentación logró transformar al público en “consumidor” de sus productos ultraprocesados. Con etiquetas confusas, paquetes de bello diseño y publicidades diseñadas para encantar desde la tele hasta la góndola del Super. Lejos de lo que te recomendamos para mantener una buena salud (evitar las harinas refinadas, grasas procesadas, el exceso de sal y azúcar)

Por otra parte, si la vida que llevamos no nos da la felicidad que nos prometieron, ¿la comida si lo hará? Pongamos que tenés algo de dinero en tu cartera, ¿lo vas a gastar en: libros, cine, decoración, ropa, tu belleza personal, un buen gimnasio, un terapeuta que lleve a empoderarte?. O en comidas empaquetadas, fiambres, embutidos, sándwiches de miga, empanadas, golosinas, facturas, tortas, alcohol…

¿Por qué tenemos, en general, una relación tan ansiosa con la comida no saludable?

Tener dinero no nos proporciona la felicidad. Podemos vivir ciertas experiencias divertidas con dinero, sí. Estamos creando un mapa mental alrededor del cual aparece la comida como lo que necesitamos para ser felices. Ok, el dinero gastado en esos alimentos puede darnos una cierta tranquilidad y la seguridad de que todo irá bien, pero es una falsa creencia. Dura menos que lo imaginado.

Crear una mejor calidad de vida

Si todo lo que nos rodea son obligaciones, y no nos paramos a preguntarnos qué necesitamos, qué queremos y qué nos hace sentir bien. Si cuando llegás a tu casa en situación de agotamiento mental cargando mil horas de trabajo y transporte, lo que menos vas a pensar es en hacerte una tortilla de espinaca para la cena. Entonces necesitás tener un plan para que no caer en la trampa de: “estoy cansada/o”, “no tengo tiempo para…”

Somos humanos, tenemos sentimientos y necesitamos sentirnos bien. Cuando el trabajo nos supera necesitamos compensarlo con algo que nos relaje o nos tranquilice y muchas veces el modo más fácil y rápido es comerse una pizza, chocolate, fiambres, queso o papas fritas.

Comer no es solo una necesidad básica y con frecuencia es necesario para cubrir otras necesidades relacionadas con las emociones. Buscamos llenarnos con el objetivo de sentirnos bien, liberar tensiones, distendernos, distraernos, seguir una rutina, darnos placer, mimarnos, recompensarnos, premiarnos, celebrar, … Comer es una forma de lograr el bienestar, la satisfacción y … la ilusión de felicidad.

Cuando en la niñez nos han premiado, castigado o hemos celebrado cualquier clase de acto, emocionalmente importante, con algún tipo de alimento (golosinas, helados, chocolate, papas fritas, etc.), esto nos programará para toda la vida y será algo indisociable.

La comida no puede llenar cada hueco ni solucionarlo todo. Y nos culpamos por no ser capaces de hacer dieta cuando, quizá, lo que tenemos es un problema más complejo en nuestra vida, con ciertas carencias que no vemos o que no sabemos gestionar.

¿Te paraste a pensar alguna vez en qué otras cosas te llenan en tu vida? ¿Qué tenés a tu alcance que te haga sentir realmente bien? ¿Qué cosas tenías en el pasado que ahora ya no tenés? ¿Qué cosas has querido hacer siempre y nunca has hecho? ¿Alguna vez te has planteado qué es para vos la felicidad?

Probablemente la felicidad está mucho más cerca de lo que creemos; nos empeñamos en buscarla a través del bienestar, el confort, la tranquilidad, los privilegios o el éxito y no nos damos cuenta de que hay muchas pequeñas cosas a nuestro alrededor con una magia especial y que, si les dedicamos tiempo y atención y nos paramos a disfrutar de ellas, no pueden pagarse con nada en este mundo. Y es que lo espectacular está en nuestro interior, solo tenemos que aprender a apreciarlo.

Como te informás

Hoy leemos con apuro, el resultado es que recordamos muy poco de lo que leemos. Y si además sos como yo, una persona que siempre tiene mil cosas en la cabeza, te será difícil concentrarte cuando leas textos y, sobre todo, tengas que memorizar conceptos.

Sin embargo, cuando interactuás con un otro que te dedique atención, te escuche y pregunte (lo que vos no te preguntaste hasta ahora). Lográs evitar distracciones y tu plena concentración te hará conocer el mundo interior tan sabio que tenés (todos tenemos) y no exploramos.

Te pido que te dediques más tiempo, que te animes a desafiar tus barreras, que mirés con entusiasmo tu futuro. Cambiar no es fácil, es un real acto revolucionario y te lleva a un lugar mejor, uno creado por vos, despojado de lo que se te impuso o te impusiste por inercia.

Recordá que necesitás hacer una consulta o querés que juntos trabajemos algún tema: Me escribís a:  eldoctorugarte@gmail.com  …y lo hacemos.

DoctorUgarte

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