Día Internacional de la Croqueta

Nacidas en Francia, maduraron en España: la historia de la croqueta

“Las croquetas deberían tener carozo, para que pudiésemos llevar la cuenta de las que comemos”. Esta frase tan lúcida es del gran Ramón Gómez de la Serna, y sirve para ilustrar gráficamente la devoción que algunos (¿vos también?) sentimos por estas manufacturas celestiales. El famoso escritor español (que vivió muchísimos años en la Argentina), fue uno de esos admiradores incondicionales, aunque de pibe gritaba: “¡Otra vez croquetas! -protestaba-, sin saber entonces que una croqueta leal y modesta es el núcleo vital de la sociedad burguesa, y que a ella se debían las exaltaciones de gozo al comerla”.

Ay, lo que se disfruta comer una croqueta. Las de tal sitio están bien, y las de allá dicen que son las mejores; tu suegra las hace con todo el cariño y vos llevas años intentando perfeccionar la receta, así podrás buscar y disfrutar de una vida llena de croquetas.

Vamos a ver un poco sobre su origen e historia.
Sobre todo porque hoy es el Día Internacional de la Croqueta.
Ahora que cualquier pavada tiene su correspondiente día mundial, voy a agradecer que haya uno dedicado a la exaltación croquetera, porque las croquetas se pueden hacer de todo y en cualquier momento, pero no está de más ponerles un altar una vez al año.

croqueta

FRANCIA Y SU CROQUETTE

La palabra “croqueta” viene del verbo francés croquer (crujir) y de su variante femenina en diminutivo croquette (lo que viene a ser “crujientita”). A partir de ahí hay un poco de lío porque en algunos sitios pone que se inventaron en el siglo XIX, en otros que si fue el cocinero del rey Luis XIV. Lo cierto es que son bastante más antiguas de lo que se piensa, ya que la primera receta es de 1691.

Las ‘croquet’ se referían, en francés, a un tipo de bizcocho o pan de especias seco y duro, muy crujiente. Con el tiempo comenzó a usarse para nombrar a esos pequeños bocados fritos, blandos por dentro y crujientes por fuera, que conocemos ahora como croquetas. Poco después empezó a utilizarse la palabra croquette y así se quedó, pasando a nuestro idioma también en femenino.

LAS CROQUETAS ESPAÑOLIZADAS

La primera receta española de croquetas es un poco rara: fueron unas croquetas de arroz pensada como postre. Hechas de arroz con leche, se empanaban dos veces y se freían.
Se ve que a partir de ese momento las croquetas ganaron popularidad, porque a mediados del siglo XIX ya había recetas en español para hacer croquetas de ave, conejo, ternera, cangrejos, salmón, merluza, langosta y papa. Un frenesí croquetero.
Las croquetas al aclimatarse a España han ganado mucho. La croqueta francesa es enorme, de forma de tapón de corcho, dura y sin gracia. Al contrario, cuando las hacen bien, las croquetitas se deshacen en la boca de tan blandas y suaves. Ahí está la clave, en hacerlas bien. Y para todos hay colores y una croqueta perfecta.

Basado en un artículo de Ana Vega para el Blog »El Comidista«, Diario El País

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Aquí hacemos buenas croquetas también
¿No te entraron unas ganas locas de comerte unas croquetas?
Te recuerdo una receta que ya publicamos

https://doctorugarte.com/2017/10/27/llegan-las-croquetas/

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